martes, 2 de abril de 2013
CARTA AL DESTINO 19: "Variables del enojo 2: Caminata en el Parque Lezama (aún sin rejas)"
Barracas, 28 de marzo de 2013
Amigo,
Jueves
tranquilo, día soleado. Suenan por doquier las
manifestaciones arrebatadas de determinados seres del aire y de la tierra que habitan este espacio; no hay mucho tráfico
circundando, solo el necesario que marca cierto ritmo de una ciudad.
Decidí comenzar poco a poco a compartir con vos un desconcierto que conlleva en si un enojo, pero sobre el cual me deslizaré con tranquilidad.
Miro el
parque y pienso en el proyecto de poner rejas en todos los "espacios verdes" de
la ciudad (así les llaman), las cuales han sido pensadas para evitar el deterioro, la inseguridad y que se instalen familias a
vivir en estos espacios públicos. El Parque Lezama aún sigue “libre” pero esta
próximo a someterse a esta operación que lo convertirá de mariposa en capullo.
Entré
caminando por el monumento principal en homenaje a Pedro de Mendoza, me dirijo hacia la
derecha y en la siguiente bifurcación continúo por el medio (aclaración, la
esencia de este parque son las bifurcaciones) A mi lado racional veo que sobre
los bancos de plaza se han instalado dos familias, han armado su casa con
toldos plásticos sobre los bancos, lavan su ropa y la cuelgan sobre las rejas
del Museo Nacional.
Es un
día otoñal, cálido, memoria de alguna época pasada que me ha sido feliz.
Ahora
voy en dirección a la loba “llorona”. Esta escultura esta enrejada (luego de haber
sufrido el abandono de quienes cuidaban el parque simultáneamente a quienes la
robaron, hoy es una réplica), bordeada en sus dos extremos por
bancos, y en uno de ellos esta durmiendo un hombre (probablemente el mismo que
cada tanto veo dormir allí). Es extraño que haya elegido este banco para dormir,
entre otros tantos del parque (quizás se sienta protegido por la loba madre).
Mientras
camino, entre los sonidos urbanos resuena en mi oído interno ese hermoso piano
de “Petit ouverture a danser” de Erik Satie, es vital ser invadido por los
sonidos del mundo, estando en el mundo y que estos se mezclen suavemente con
los sonidos internos.
…
El
parque esta cuidado, y habitado de lunes a domingo. Es tan hermoso, tan trágico, contiene en si
mismo la carga de misterio, de núcleo germinal, de jaque al tiempo y espacio. Me
alegra ver que el pasto no crece uniforme Su gesto demuestra que no es un
monumento que debe ser admirado de lejos, las personas transitamos
creativamente construyendo y rehaciendo su historia.
Hoy,
con este día de fuerte carga mitológica (días como hoy creo que se producen
alineamientos en tiempo y espacio entre dimensiones de mundos mas acá y mas
allá) se respira un clima de paz, calma, disfrute, hay gente durmiendo al sol, otros
sentados en distintos bancos, en estado de quietud, diálogo, de juego, contemplación,
lectura…
Camino
en dirección de uno de mis árboles preferidos, imponente, seco; me hace pensar
en él como un axis mundi. Su forma se define solo por el largo tronco y solo 3
ramas principales que terminan en punta. Tiene una presencia
inigualable, me recuerda a un trípode del diablo o de Poseidón. Sigo por ese
rumbo inventando una diagonal y veo que no hay jugadores de ajedrez a la vista
(extrañamiento, ellos siempre están allí) entonces sigo hacia el área que va
desde Defensa, bordea Paseo Colón y sigue en bajada-curva hasta Martin García.
Escucho
el juego de los niños, algunas discusiones caseras. Este sector esta regenteado
por dos asentamientos, verdaderos hogares construidos en las áreas de los dos
“miradores” (el de arriba de la fuente y el contiguo yendo para Martín García).
Esos miradores paradójicamente están en un terreno público pero se convirtieron
en territorio privado, a su vez, el camino que los bordea de día es de todos, pero
de noche no es un área recomendable, allí somos desconocidos. Entre uno y otro
punto, una familia con varios chicos y adolescentes jugando a tirarse por el
gran barranco con una patineta.
Agarro una nueva bifurcación por otro camino curvo (aquel que va paralelo al único en línea recta enmarcado por
macetones sobre columnas que tiene el Lezama) me pregunto: ¿la negación que
siento al hecho de ponerle rejas al parque es uno mas de los inconformismos respecto
a la idea del cambio, o verdaderamente estoy en lo cierto de que es cruel y una
forma de castigo hacia nosotros de parte de las autoridades públicas?
Me
enoja tremendamente la idea. Ni siquiera se tratará de clásicas rejas verticales
paralelas que hay por ejemplo en el jardín Botánico (donde crecen plantas "museo"), aunque sea a traves de ellas circula aire; las que se proponen en este caso son similares
a las que se usarían para aislar animales peligrosos, de esas que dejarán
entrever, pero encierran al espacio; lo siento como una forma de mutilación.
Ahora
estoy pasando por la glorieta, o como yo
lo veo: el templo del sabio custodiado por guardianes; este espacio también
esta enrejado, sin embargo ha habido niños que lograron sortear lo prohibido y
jugar allí dentro. Hoy llenaron de piedras grandes para que ya no puedan pasar.
Bajo por la escalinata amable pensando en otra pregunta: ¿que efecto generará el
hecho de que ya no podremos entrar por donde nosotros queramos?, deberemos usar
las puertas que ellos indiquen, fijas, inamovibles. Siguen queriendo adoctrinar
nuestro espíritu.
Hay
tres parques pequeños de esos que se encuentran súbitamente mezclados entre la
ciudad (como estos hay muchos mas). Estos son la plaza Roberto Arlt, la
despojada plaza Libertad ( libertad y Marcelo T de Alvear), y la pequeña plaza
de Viamonte y Suipacha donde esta el monumento a Manuel Dorrego, espacios que han sido enrejados y dispuestos con horario de “cierre”. Lograron echar a
los habitantes fijos, pero han perdido ese halo de entrada a “otro tiempo”, hoy
son corralitos.
En el
Parque Lezama es singular, cada rincón se habita (desde los bordes hasta los
centros, los caminos todos y los nexos entre los caminos internos y las áreas
de pasto etc) y lo mas apasionante es que es irregular e imprevisible. En el
área de la calesita, tiene dos entradas con escalinata contorneado por un mini
paredón que hace de asiento a muchos que tenemos ganas de hacer tiempo, mirar
los autos pasar o mirar hacia dentro del parque, a encontrarnos con alguien, a
tomar mate, a jugar a saltarlo o caminar por ese “contorno” haciendo equilibro etc.,
esas posibilidades también quedarán mutiladas. De ahora en mas solo podremos
usar los centros.
Sigo
hacia el sector donde hay un juego de bolos, en un costado tienen mesas fijas y
bancas donde se reúnen a conversar; a su lado impusieron un canil
espantoso, un área del terror para perros junto a un inmenso cartel de propaganda política sobre los "haceres" remarcando que se "hace" "junto a nosotros". Vaya propaganda política descarada, tanto despilfarro de dinero, tanto marketing. Sin distinciones, esos cartelones son una nueva moda de todos los gobiernos, esta toda la ciudad atestada con esos carteles insalubres a la vista con letras gigantes. En fin...Ese área esta al ras del suelo y no
hay un límite mas que por el pasto, la vereda y los adoquines de calle. Aquí el
“nuevo paredón” coartará nuestra posibilidad de contemplación desde los bares
que hay en la calle opuesta, ya no fluirá el espacio por allí, ni la mirada
inquieta.
Siento
un gran enojo, las plazas son habitadas de allí los rastros y huellas, el
parque esta cargado de gesto, no es una vidriera para admirar, eso nada tiene
que ver con el descuido, pero si necesita mucho mas cuidado de parte de quienes
se encargan del mantenimiento y la seguridad del parque.
En el
fondo siento que las autoridades toman el camino mas fácil: poner rejas para cuidarnos, pero esta
solución no enseña a cuidar sino a marginar; y creo que es solo un parche e insisto, indirectamente
una forma de castigo (algo deplorable) pensado para algunos en los cuales estamos incluidos todos.
En fin,
es un hecho que el parque tendrá que dar un giro radical a su esencia. Hoy me
genera enojo, pero como siempre sucede, deberemos adaptarnos al nuevo paisaje.
…O no…
El
Crudo
Pd: Pronto
volveré a mostrarte otra mirada del parque, desde otra perspectiva. Teneme
paciencia.
Pd2: Me
dieron ganas de escuchar el tema de Los Saicos “Demoler”
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