lunes, 28 de noviembre de 2016

- CARTA AL DESTINO 42: "Para Ulises 7"

Si que ando conmovido; ningún pañuelo en mi mano, solo veo que las cosas brillan cuando leo esta carta.
Al final, todo siempre tiene que ver con el amor.

Ulises,
Tus gestos, facciones delicadas y fuertes, sonrisa brillante y mirada de mago lograron atravesar la muralla que nos separa en esta simultaneidad de dimensiones invisibles; logramos comunicarnos, aun cuando el tiempo se parece a la distancia de nueve puentes de hierro que unen dos tierras lejanas. El tiempo brota entre nosotros.
Tus ojos negros me seguían en silencio desde dentro de la montaña, y fue al mirarte que te convertiste en águila para abrazarme.
Estamos cerca, muy cerca; todo se sigue moviendo como un gran misterio, y confío.
Mientras escucho un río que fluye a la par de mi sangre sigo caminando con certeza hacia nuevas tierras, con un ramo de flores silvestres en mi mano.
Entrega es la palabra clave.

Penélope
28 de noviembre de 2016

Pd, me he convertido en pájaro tiempo a tu lado.

Sin duda, todo siempre tiene que ver con el amor.

El Crudo

Pd, Hércules no entiende de estas cosas

sábado, 1 de octubre de 2016

- CARTA AL DESTINO 41: "El hombre sospechoso"

A quien lea esta carta, quiero que sepa algo:

No importa ni día ni horario, existe un hombre eternamente sonriente.

Siempre esta parado en la segunda puerta del edificio. No llama la atención, aunque es alto, de fuerte porte en tendencia curvilínea; tiene un poco de panza, un bigote bien cortado en justa medida; pelo canoso y corto solo en los costados de las orejas, el resto es calvo y a veces usa gorro. Es un hombre adulto. Generalmente esta vestido con jeans, camisa o remera, zapatillas, alguna de sus dos camperas de invierno o verano. Reitero, nada llamativo, excepto por una cosa: siempre esta sonriente. 

No es una sonrisa forzada, ni exacerbada, sino de esa leve natural, o de boca un poco mas abierta pero que mantiene una situacion facial bastante pareja, solo genera que los ojos se achiquen un poco en curva, nada mas. Su musculatura facial esta casi inmutable. Su cuerpo es pesado, sin embargo parece que levita cuando se mueve; me resuena a un tipo de monje asiático trasladándose como flotando por sobre la tierra. Uno sabe que existe el mecanismo corporal de movimiento del tipo erguido-humano, pero solo ve un cuerpo sin peso que se traslada. Este hombre en general esta parado quieto, pero las pocas veces que lo veo trasladarse, es en un perímetro de 2 por 2 metros como máximo. Ni siquiera lo veo llegar, ¿que acaso se aparecerá ahí? No solo eso, siempre esta solo y sonriente; ahí mirando y saludando, a veces lo cruzo justo en diálogo fugaz con alguno que otro, pero sino…solo. 
No es guardia de seguridad y no es habitante del edificio; lo se porque en un comienzo lo saludaba cordialmente con movimiento de cabeza, pensando que cumplía alguna función, sin embargo me enteré que no. Me sentí engañado. Desde entonces todo cambió aunque el siga ahí, hace 6 años, igual que siempre.

¿Quien es?, ¿Que hace?, ¿Cuando llega? ¿Cuando se va? ¿Que le pasa que siempre esta sonriendo?. 

Sospechoso.

Tanto me incomoda que evito cruzar miradas a toda costa; hago lo posible de sincronizar mi ritmo para pasar detrás de un árbol al momento que el podría verme; llegué a veces al punto de ignorarlo descaradamente, aunque a veces no me queda otra que saludarlo.

Y lo mas insólito del asunto es que solo es:
- hola
– hola.

Solo eso.

Cuando tengo la suerte de pasar mientras el conversa con otro, disfruto sin sentirme culpable de mi mala actitud. A veces de lejos y en diagonal ya cruzo la calle estratégicamente antes de llegar a la esquina, pero ya se que al pasar me ve, y en mi mente imagino que me sigue con la mirada esperando lo que corresponde (no se con que cara porque no me doy vuelta a ver). Tremendo momento, no solo ya le adjudiqué presencia, sino que me encima me convierto en un maleducado. 
Otras, vengo pensando en cualquier cosa, y no puedo cambiar la ruta de mis pasos cuando veo que está y ya es demasiado tarde; simplemente me resigno al destino, pensando: “ ¡ohh, esta el hombre sonriente!, ¡que pesado!”; mi injusticia humana me lleva a adjudicarle el calificativo de “pesado” cuando solo me dice “hola”.

Es que esa sonrisa insoportable, silenciosa, semi oculta debajo del bigote, que se yo.  A veces pienso que no es de este planeta -pero no dejaré en evidencia este aspecto del vuelo de mi imaginación provocada por este ser de alta estatura y sonriente en un punto cualquiera de una calle cualquiera sin hacer nada mas que eso-

Finalmente con esta carta dejo en evidencia dos cosas:
Una: que admito mi excentricidad y neurosis de evitar a toda costa esta mínima interacción con este buen hombre (…o malo, ¡ojo!, ¿tanta sonrisa?) sin motivo alguno mas que su cualidad; y otra: que existe alguien como el en este mundo. 

Con todo y molestia creo que es este vínculo tácito, una manifestación de belleza; esa implícita entre dos cuerpos que reaccionan solo porque están presentes.

Hércules me mira fijo


El Crudo.

Pd, me pregunto si alguien mas en el barrio habrá notado esto.

miércoles, 28 de septiembre de 2016

- CARTA AL DESTINO 40: "Oda al espíritu de un solitario"

Amigo, 

Caminando por la calle de los solitarios secretos, pienso que por alguna razón o sin ninguna estoy lleno de ellos; algunos quizás sonsos, o quizás no, pero repercuten en mi vida. Este vínculo con el secreto me atrae, me es inevitable, me condena.
Ahora pienso en la conversación de las chicas de al lado; ellas se aman.

Estoy solo, esta es una tendencia de mi espíritu, supongo que busco la soledad y esto me libera tanto como me genera dolor - es curioso, esos días de peso siempre sueño con gente del pasado, presente o futuro, junto con quienes me encuentro atravesando alguna aventura. 
Mientras escribo esto sentado en un banco de plaza, van pasando comparsas por la calle, con tambores y mujeres bailando.
¡Que poder el del tambor!

El Crudo

viernes, 26 de agosto de 2016

- CARTA AL DESTINO 39: "Para Ulises 3"

Me quede pensando en Penélope; leo sus cartas y me pregunto ¿como transforma esa espera, fuga indefinida, en energía vital? ¿Cómo no la ha consumido o hecho colapsar? Quizás sus cartas sean una vía de escape a la locura.

Ulises,

Demasiada intensidad puede consumir a un cuerpo, demasiada moderación lo adormece. ¿Acaso el amor sobrevive al exceso?, y si no lo hiciera, se transformaría en una desquiciada muerte lenta, o explosiva (según cada espíritu). Probablemente nuestra forma de evadir la muerte, nuestra evolución, sea este viaje de intensidad equiparable a la nuestra.

Ulises, quiero volver a sentir perdición, quiero volver a sentir que desaparecen los límites de mi cuerpo. No me interesa que me miren con moderación, quiero sentir amor.

Entre la negrura brillan tus ojos, solo tus ojos.

Penélope

15 -09 – 2015

Hay quienes aprendieron caminar por una cornisa - saltar, correr, detenerse repentinamente, girar, caminar hacia atrás, tambalearse- y no perder el balance.

El Crudo.

jueves, 25 de agosto de 2016

CARTA AL DESTINO 38: "Para Ulises 2"

Miro a Hércules en su andar unívoco. Quedo inmóvil, mirándolo moverse tan lentamente, tan concretamente; poco a poco entro en un estado hipnótico. Cruzo una puerta transformadora hacia el olvido de mi mismo, sin embargo, nunca mas presente. Quizás sus patitas sean el engranaje de una enigmática máquina del tiempo…

Querido Ulises, amado

Tus batallas son famosas e inspiran a muchos hombres. Siempre creí que te habías alejado de mi por tu gran ego, pensé que debías probar tu fuerza, tu talento de hombre (como lo hacen los machos de una manada) y mi amor solo era un aspecto mas de esta necesidad tuya. Hoy me doy cuenta que no interesan esas razones, acaso si fueran ciertas, ¿acaso seremos idénticos?.
Somos seres solitarios, somos una idea del amor. Dos nubes que se cruzan frente al sol, se mezclan en una forma contundente y concreta, y luego se convierten en agua que cae al mar o a la tierra. Quizás estas muy cerca, y sin embargo no se nada de vos. No se si te volveré a ver.
No se si te reconocería. Luego de tanto tiempo, crecimos y evolucionamos
¿Será posible hoy el amor entre nosotros?

Penélope
7 de septiembre de 2015



La cordura de Penélope es un enigma, como sus cartas.

El Crudo

viernes, 8 de julio de 2016

- CARTA AL DESTINO 37: "El comienzo de un policial"

Hace algunos días en barracas desperté en medio de la noche (3 o 4 de la madrugada) escuchando el grito de un hombre desesperado:

"¡Se muere se muere! ¡¡noo!!! ¡se muere! (entre sus gritos se escucha que alguien habla a lo lejos pero no se entiende que dice) y este muchacho vuelve a decir a los gritos: ¡No me importa! ¡¡¡solo se que se muere!!! ¡¡¡se muere!!! ¡por favor! ¡¡se muere!!

Fue breve pero tan intenso que cuando hizo silencio, fue de tal silencio, una dimensión descomunal.
Desconcierto e inmovilidad producto de esa situación que me encuentra entre el sueño y la vigilia, sumado al subsiguiente silencio de este muchacho, hizo que mi reacción solo sea quedarme expectante a ver que pasaba, y me volví a dormir...

Al ratito me vuelvo a despertar pero por lo siguiente:

Alguien comenzó a tocar un saxofón tenor. Primero tocó unos sonidos al aire, sueltos, que quedaban vibrando en la soledad durmiente de la noche y luego tocó una melodía que repitió un par de veces. 

Timbre dulce y trágico expandiéndose entre los departamentos y el parque Lezama, en ecos penetrándolo todo, absolutamente.  (como cuando un lago esta en calma y se tira una piedrita que hace ondas perfectas) 

Todo sucedió tan rápido y entre sueños. 
Quedó esa resonancia.

Me volví a dormir.

...

Quizás aquella persona que comenzó a tocar el saxo era la misma que gritaba, o quizás solo era alguien que (como yo) se despertó por sus gritos, y que desde algún balcón o escondido detrás de alguna ventana abierta, en algún piso estaba socorriendo a ese hombre como mejor nadie pudo (siendo que no había nada para hacer) con una melodía que en sonidos podía estar expresando: ¡te escuche!!! ¡¡¡¡¡¡te escuchamos todos en el barrio!!!! ¡nadie pudo / supo ayudarte! ¡¡¡Lamentamos tu sufrimiento!!!

Como en aquella saga de "Elige tu propia aventura, hay 50 posibles finales", me atreví a realizar una pobre interpretación porque me sentí en una película, y nunca sabré que fue lo que realmente pasó (ojalá no haya muerto nadie, sino acepta mi falta de empatía), solo me queda pensar que fue un perfecto final para un policial.




...


Al día siguiente, cuando recordé tal evento pensé: si eso fuera ficción sería un cliché y por lo tanto probablemente desmerecido por las gentes cultas del cine y del arte; sin embargo, fue la vida, una resonancia espontáneo-azarosa entre gentes desconocidas, un día cualquiera, en Buenos Aires en medio de la madrugada. Nunca lo olvidaré, tampoco sabré, que fue lo que realmente pasó.


El Crudo
Y Hércules, quien, como corresponde, camina por ahí muy lentamente