viernes, 17 de mayo de 2013

- CARTA AL DESTINO 21: "El Muerto"


Querido amigo, 

(…)

Ha dejado de funcionar el motor de un ser de mirada hiriente de seca, cuerpo anquilosado y piel sin luz.  Aclaro el “motor” porque desde mi subjetividad solo se habría tratado del funcionamiento mecánico de un cuerpo andante y no del corazón que muestra al alma, la cual (también desde mi subjetividad) se habría encapsulado probablemente (y solo es una suposición) cuando su voluntad lo llevó a convertirse en guardián inescrupuloso del hierro y del poder, en sicario, y en quien se creyó tan omnipotente como para decidir sobre la Vida como si se tratara de “cosa desechable” planeando y ejecutando el destino de una sociedad mirada como un conjunto de inexistencias, estorbos que debían ser eliminados sin piedad.

Un hombre que se mueve sin piedad, supongo que es solo mecánico, sin vida en el sentido emocional humano. Yo le llamo “el muerto”, probablemente de esta forma me permita comprender, por un lado, lo que de por vida me será incomprensible e imperdonable; y por el otro, el origen y el devenir de tal frialdad inviolable, de tal pacto de sangre con la insensibilidad en todos sus aspectos (aun habiendo perdido toda omnipotencia y experimentando la verdadera dimensión de la soledad en la tierra), y finalmente de tal grado de inflexibilidad ni remordimiento alguno sobre sus acciones hasta el último instante de sus secos 87 años.

(…)

El Crudo


martes, 9 de abril de 2013

- CARTA AL DESTINO 20: "El cuaderno anaranjado y ARIADNA PI"


Barracas, sábado 6 de abril de 2013 

Querido amigo: 


Que ansiedad siento, tengo que contarte esto ahora mismo: ¡Me encontré un cuaderno cargado de rastro!

Tapa anaranjada desgastada por el tiempo de uso, en su costado superior izquierdo  se ve un dibujo gestual hecho con bolígrafo sin cuidados pero con fuerza, se deja ver una calavera enojada (muy básica, un garabato) algo similar a la que aparece en las tapas de veneno o en las banderas de pirata; esta superpuesta a una reconocida marca de azúcar y papel. En el costado derecho del cuaderno, a la altura del medio hay dos años y dos ciudades dispuestos exactamente así :

2008
EUROPA

2009
BS.AS.

 Esta es la tapa, de solo abrirlo me emociono ¡cuanta historia en el…cuanto secreto…cuanto misterio!

Venía caminando como de costumbre, no muy diferente al ritmo cotidiano de mover las piernas en dirección a un rumbo; solo que si hay una diferencia: este movimiento  esta enfatizado con ese movimiento alegre de los pies que patean hojas de los árboles en el suelo, como queriendo levantarlas del piso. Un juego fantástico ligado a esta época del año, y Hércules me acompañaba callado y unívoco (consecuente a su naturaleza), pero eterno.  Tantos colores nuevos, el sol es tan disfrutable, es un día optimista. Mientras estaba siendo feliz en esa caminata extra cotidiana pensaba en esa frase de Grotowski “La mayor expresión es la del árbol”; en ese momento debajo de las hojas apareció este cuaderno anaranjado. Creo que mi impulso para agarrarlo fue tan rápido como la velocidad de la luz ( a veces me sorprendo de la agilidad  y certeza que adquieren ciertos reflejos del cuerpo en momentos muy determinados)

¡Que aventura, abrir un cuaderno encontrado!. ¿Por dentro?: descubro cartas, bocetos de cartas sin terminar, mensajes, citas, dibujos, tachones, números, recordatorios ¡que emocionante!, ¡me encontré un tesoro!

Fui abriéndolo aleatoriamente como si fuese un libro, y decidí transcribirte algunos fragmentos leídos en ese orden:


Jueves 21 de mayo de 2009
Capital Federal
17 hs
“…Bajó el sol en la ciudad. La señora de negro que al llegar dormía sobre un escalón ahora se ha sentado en un costado y empezó a desplegar sus bolsas; sacando de alguna de ellas comida para las palomas, que ahora se encuentran exclusivamente a su alrededor.”

25 de mayo de 2009
“…Quiero superar este peligro que me acecha como creadora. Insisto, escribo esto porque quiero manifestar aunque sea a mi misma el disgusto y la indiferencia que siento por este espacio…”

4/06 2008
Lisboa
Sentada en una pequeña plaza semicircular sobre una colina, rodeada por 5 jacarandas en flor, en el centro un bebedero de 1815 “Utilidade do publico”, estoy contenta con mi corta pero intensa visita a Lisboa...”

Paris y sus cuervos negros
Barcelona y sus gaviotas citadinas
Lisboa y sus palomas domésticas, protectoras de la paloma fauno
Madrid y la urraca realeza”

1/06/2008
Barcelona
“Estoy sentada en un espacio entre construcciones, donde se encuentra el museo de Historia. Estoy sentada en una escalinata en triángulo ascendente que termina en una puerta. Por la edificación y la hora no hay luz directa del sol. Estoy en otro tiempo, en este contexto claramente surrealista: hay un músico tocando melodías de épocas medievales con una guitarra, su pelo es blanco, muy nostálgico pero agradable; al mismo tiempo hay dos hombres adultos muy extraños (como si pertenecieran al inframundo) que estan jugando con una pelotita de tenis pegándole con su mano al paredón de mi izquierda (quizas tenga un nombre este juego, yo no lo he visto nunca, y si existiera? hoy es singular), con movimientos algo torpes (o magníficamente personales) pero nacidos desde el  impulso. Ambos están vestidos de negro y ambos también tienen el pelo largo pasando los hombros; uno de ellos tanto como yo y teñido de anaranjado. Este lleva una remera negra con una imagen estampada del tamaño del pecho, una calavera prendida fuego con colores rojo anaranjado y amarillo (esta misma imagen por delante y por detrás), tiene guantes de cuero negros y sin dedos, cinturón rojo y zapatillas blancas relucientes. Su cara esta labrada por los vicios y la noche, con aros en sus orejas…”

28 diciembre de 2008
Mar del Plata
… Los tanques de guerra se transforman entonces en mariposas y manzanas. Ansío ese momento…”

15 de abril de 2008
Aeropuerto de Ezeiza
Me siento bien, he dado el salto y el vértigo que me corre por dentro me abraza con dulzura. La intensa emoción que siento no logra que mi cuerpo pierda naturalidad. Es algo extraña esta sensación, siento naturalidad, lo que significa que estoy exactamente donde debo-quiero estar, yendo hacia donde quiero-debo ir.
21.20hs
…el avión esta partiendo…

(…)

Amigo, pensar que encontré este cuaderno en una fecha próxima a que comience el viaje de quien lo escribió. Me pregunto si estará en Bs As, o donde estará... 
Cuanta magia hay en algunos objetos, realmente siento que este cuaderno es como una caja de pandora. ¡¡Dicho y hecho!! mientras estaba abriéndolo en diferentes hojas cayo un papel blanco cuadrado doblado a la mitad con una franja roja (un papel de servilleta de algun café), en él un nombre sospechoso y  escrito con firmeza en fibra azul:

ARIADNA PI


¡Maravilloso!
Que puedo decirte, me recuerda a esto:
Tractac del lobo estepario. No para cualquiera
“Solo para locos…”

¡Magnífico!
Ariadna Pi, intuyo que se trata de un código secreto que por azar y fortuna ha caído en mis manos. ¿Un nombre, una clave, una mujer, un símbolo, una lucha, un secreto, un mensaje, un juego, un todo, una nada?; no puedo mas que adorar estas maravillas del tiempo y el espacio, no puedo mas que recordar este nombre de por vida…ARIADNA PI…

Te adjunto la foto para que caigas como yo en el origen-devenir de un misterio:




¡Brindo por eso, y por Ariadna Pi (si aún existiera), y por el cuaderno anaranjado, y por los rastros,  y por las hojas de otoño... y por Hércules!

¡SALUD!

El Crudo


martes, 2 de abril de 2013

CARTA AL DESTINO 19: "Variables del enojo 2: Caminata en el Parque Lezama (aún sin rejas)"



Barracas, 28 de marzo de 2013

Amigo, 

Jueves tranquilo, día soleado. Suenan por doquier las manifestaciones arrebatadas de determinados seres del aire y de la tierra que habitan este espacio; no hay mucho tráfico circundando, solo el necesario que marca cierto ritmo de una ciudad.

Decidí comenzar poco a poco a compartir con vos un desconcierto que conlleva en si un enojo, pero sobre el cual me deslizaré con tranquilidad.

Miro el parque y pienso en el proyecto de poner rejas en todos los "espacios verdes" de la ciudad (así les llaman), las cuales han sido pensadas para evitar el deterioro, la inseguridad y que se instalen familias a vivir en estos espacios públicos. El Parque Lezama aún sigue “libre” pero esta próximo a someterse a esta operación que lo convertirá de mariposa en capullo.
Entré caminando por el monumento principal en homenaje a Pedro de Mendoza, me dirijo hacia la derecha y en la siguiente bifurcación continúo por el medio (aclaración, la esencia de este parque son las bifurcaciones) A mi lado racional veo que sobre los bancos de plaza se han instalado dos familias, han armado su casa con toldos plásticos sobre los bancos, lavan su ropa y la cuelgan sobre las rejas del Museo Nacional.

Es un día otoñal, cálido, memoria de alguna época pasada que me ha sido feliz.
Ahora voy en dirección a la loba “llorona”. Esta escultura esta enrejada (luego de haber sufrido el abandono de quienes cuidaban el parque simultáneamente a quienes la robaron, hoy es una réplica), bordeada en sus dos extremos por bancos, y en uno de ellos esta durmiendo un hombre (probablemente el mismo que cada tanto veo dormir allí). Es extraño que haya elegido este banco para dormir, entre otros tantos del parque (quizás se sienta protegido por la loba madre).

Mientras camino, entre los sonidos urbanos resuena en mi oído interno ese hermoso piano de “Petit ouverture a danser” de Erik Satie, es vital ser invadido por los sonidos del mundo, estando en el mundo y que estos se mezclen suavemente con los sonidos internos.

El parque esta cuidado, y habitado de lunes a domingo.  Es tan hermoso, tan trágico, contiene en si mismo la carga de misterio, de núcleo germinal, de jaque al tiempo y espacio. Me alegra ver que el pasto no crece uniforme Su gesto demuestra que no es un monumento que debe ser admirado de lejos, las personas transitamos creativamente construyendo y rehaciendo su historia.
Hoy, con este día de fuerte carga mitológica (días como hoy creo que se producen alineamientos en tiempo y espacio entre dimensiones de mundos mas acá y mas allá) se respira un clima de paz, calma, disfrute, hay gente durmiendo al sol, otros sentados en distintos bancos, en estado de quietud, diálogo, de juego, contemplación, lectura…

Camino en dirección de uno de mis árboles preferidos, imponente, seco; me hace pensar en él como un axis mundi. Su forma se define solo por el largo tronco y solo 3 ramas principales que terminan en punta. Tiene una presencia inigualable, me recuerda a un trípode del diablo o de Poseidón. Sigo por ese rumbo inventando una diagonal y veo que no hay jugadores de ajedrez a la vista (extrañamiento, ellos siempre están allí) entonces sigo hacia el área que va desde Defensa, bordea Paseo Colón y sigue en  bajada-curva hasta Martin García.

Escucho el juego de los niños, algunas discusiones caseras. Este sector esta regenteado por dos asentamientos, verdaderos hogares construidos en las áreas de los dos “miradores” (el de arriba de la fuente y el contiguo yendo para Martín García). Esos miradores paradójicamente están en un terreno público pero se convirtieron en territorio privado, a su vez, el camino que los bordea de día es de todos, pero de noche no es un área recomendable, allí somos desconocidos. Entre uno y otro punto, una familia con varios chicos y adolescentes jugando a tirarse por el gran barranco con una patineta.

Agarro una nueva bifurcación por otro camino curvo (aquel que va paralelo al único en línea recta enmarcado por macetones sobre columnas que tiene el Lezama) me pregunto: ¿la negación que siento al hecho de ponerle rejas al parque es uno mas de los inconformismos respecto a la idea del cambio, o verdaderamente estoy en lo cierto de que es cruel y una forma de castigo hacia nosotros de parte de las autoridades públicas?

Me enoja tremendamente la idea. Ni siquiera se tratará de clásicas rejas verticales paralelas que hay por ejemplo en el jardín Botánico (donde crecen plantas "museo"), aunque sea a traves de ellas circula aire; las que se proponen en este caso son similares a las que se usarían para aislar animales peligrosos, de esas que dejarán entrever, pero encierran al espacio; lo siento como una forma de mutilación.

Ahora estoy pasando por  la glorieta, o como yo lo veo: el templo del sabio custodiado por guardianes; este espacio también esta enrejado, sin embargo ha habido niños que lograron sortear lo prohibido y jugar allí dentro. Hoy llenaron de piedras grandes para que ya no puedan pasar. Bajo por la escalinata amable pensando en otra pregunta: ¿que efecto generará el hecho de que ya no podremos entrar por donde nosotros queramos?, deberemos usar las puertas que ellos indiquen, fijas, inamovibles. Siguen queriendo adoctrinar nuestro espíritu.

Hay tres parques pequeños de esos que se encuentran súbitamente mezclados entre la ciudad (como estos hay muchos mas). Estos son la plaza Roberto Arlt, la despojada plaza Libertad ( libertad y Marcelo T de Alvear), y la pequeña plaza de Viamonte y Suipacha donde esta el monumento a Manuel Dorrego, espacios que han sido enrejados y dispuestos con horario de “cierre”. Lograron echar a los habitantes fijos, pero han perdido ese halo de entrada a “otro tiempo”, hoy son corralitos.

En el Parque Lezama es singular, cada rincón se habita (desde los bordes hasta los centros, los caminos todos y los nexos entre los caminos internos y las áreas de pasto etc) y lo mas apasionante es que es irregular e imprevisible. En el área de la calesita, tiene dos entradas con escalinata contorneado por un mini paredón que hace de asiento a muchos que tenemos ganas de hacer tiempo, mirar los autos pasar o mirar hacia dentro del parque, a encontrarnos con alguien, a tomar mate, a jugar a saltarlo o caminar por ese “contorno” haciendo equilibro etc., esas posibilidades también quedarán mutiladas. De ahora en mas solo podremos usar los centros.

Sigo hacia el sector donde hay un juego de bolos, en un costado tienen mesas fijas y bancas donde se reúnen a conversar; a su lado impusieron un canil espantoso, un área del terror para perros junto a un inmenso cartel de propaganda política sobre los "haceres" remarcando que se "hace" "junto a nosotros". Vaya propaganda política descarada, tanto despilfarro de dinero, tanto marketing. Sin distinciones, esos cartelones son una nueva moda de todos los gobiernos, esta toda la ciudad atestada con esos carteles insalubres a la vista con letras gigantes. En fin...Ese área esta al ras del suelo y no hay un límite mas que por el pasto, la vereda y los adoquines de calle. Aquí el “nuevo paredón” coartará nuestra posibilidad de contemplación desde los bares que hay en la calle opuesta, ya no fluirá el espacio por allí, ni la mirada inquieta.

Siento un gran enojo, las plazas son habitadas de allí los rastros y huellas, el parque esta cargado de gesto, no es una vidriera para admirar, eso nada tiene que ver con el descuido, pero si necesita mucho mas cuidado de parte de quienes se encargan del mantenimiento y la seguridad del parque.

En el fondo siento que las autoridades toman el camino mas fácil: poner rejas para cuidarnos, pero esta solución no enseña a cuidar sino a marginar; y creo que es solo un parche  e insisto, indirectamente  una forma de castigo (algo deplorable) pensado para algunos en los cuales estamos incluidos todos. 

En fin, es un hecho que el parque tendrá que dar un giro radical a su esencia. Hoy me genera enojo, pero como siempre sucede, deberemos adaptarnos al nuevo paisaje.

…O no…

El Crudo

Pd: Pronto volveré a mostrarte otra mirada del parque, desde otra perspectiva. Teneme paciencia.
Pd2: Me dieron ganas de escuchar el tema de Los Saicos “Demoler”

lunes, 25 de marzo de 2013

- CARTA AL DESTINO 18: "Cuestiones de Tiempo y Espacio, Hércules ha vuelto"



 Querido amigo,

Hacia atrás o hacia adelante, es siempre hacia adelante.

Hace tiempo que no te escribo, sucede que ha sido difícil comprender la ausencia de Hércules.
Dirás que estoy loco, pero su compañía es tan necesaria como lo son los árboles para la tierra. Pero, ¡sorpresa! ha sucedido un acontecimiento deslumbrante.

Resultó que caminando por ahí, entre las inesperadas situaciones que ocultan las calles bonaerenses (ciudad de corazón imprevisible) vi un destello dorado, y al acercarme no era otro mas que mi gran compañero.
Todo lo que pienses ligado a la locura lo entiendo, pero este tipo de acontecimientos no son tan extraños al cuerpo como lo son para la razón. Fijate, si nuestra mirada tuviese la capacidad de ver a Luz en su máxima expresión podríamos ver a cada ser y cosa manifestándose como una revelación incandescente, reverberando colores magníficos como se muestran las escamas de un pez, o el nácar. No lo digo con certeza científica, sino como una intuición luego de contemplar las flores, las piedras, las transparencias de la piel, los reflejos del sol y de la luna.
Así, Hércules, el viajero del tiempo, ha vuelto dorado. No se si me acompaña en esta misma dimensión, o está en alguna otra simultánea a este tiempo y espacio, y se descubre para acompañarme. Es posible esto también, de hecho siempre creí desde la primera vez que lo encontré en aquella playa, que no era de este mundo.

¡¡La cuestión es que Hércules ha vuelto!!.

Alguna vez imaginé un juego (que podría explicar o reinventar este gran encuentro) llamado “El cono del tiempo”, el cual consiste en lo siguiente:

Supone que cada ser se mueve en el mundo dentro de una gran forma de cono invisible, el cual tiene vértices en movimiento alineados a la coronilla o a la mirada de cada ser (podría imaginarse como un cono gigante con muchos vértices segun cada persona, pero para cada persona es diminuta dentro de este cono y, a su vez, cada persona tiene su propio vértice dentro de este cono)
El secreto de este juego no es la idea de “un único fin” (o una salida, siguiendo el concepto del laberinto), sino de todos los fines deseados en movimiento (inclusive los fines que desconocemos del otro que se ligan a nosotros, los “accidentes”, y también las dimensiones mas allá de nuestra mirada) que en algún punto singular coinciden y pueden seguir alineados para luego quizas volver a separarse y juntarse nuevamente (eso dependería de muchas variables).  Así es que los deseos, los encuentros y/o el contacto “cuerpo a cuerpo” serían objetivos finales de este juego, que no terminaría nunca.
Estos fines se concretarían cuando coinciden dos o mas vértices alineados de distintos seres, momento cuando se concreta “el poder de un instante”. Por ello, mejor se juega cuanto mas alerta se esta al lenguaje del cuerpo, a la empatía, y la intuición del espacio y el tiempo, a su vez, forjando y siguiendo el curso natural de las cosas o rompiendo este curso… Así sucesivamente todo continua en movimiento, dándose nuevos encuentros y desencuentros, de mayor o menor intensidad.

Como ves, el “Cono del Tiempo” es un juego de sincronicidades y revelaciones que cuestiona al tiempo y al espacio, al peso y a la liviandad, como lo es esta misteriosa relación entre Hércules y yo.

En fin, solo te he compartido esto, acá mismo, nada mas y nada menos que esto.
Ahora debo poner al día al intrépido Hércules, varias cosas han sucedido desde entonces.


¡Retomamos las andanzas!
Salute

El Crudo

Pd, Hércules nunca se había ido.

lunes, 31 de diciembre de 2012

CARTA AL DESTINO 17: "El hombre de la camisa roja"


31 de Diciembre 2012

Querido amigo,

Hace solo 10 minutos el sol rajaba la tierra (como dice alguna canción), lo velaba todo con tal manto de luz y calor dolorosos, que cada paso tenía el peso de una peregrinación ancestral. Ahora todo se ha vuelto con esa oscuridad luminosa previa a las tormentas, transparente,  el verde es brillante, suena el cielo y escribirte esta carta  con vino en mano es el momento mas esperado.

Esta carta evoca un acontecimiento sin mayor importancia, de esos que abundan en las calles derrochando cotideaneidad y que quizás hasta te parezca falto de consistencia, sin embargo simboliza algo grande. Este se refiere a la mirada sobre un hombre a quien no conozco, no forma parte de mi vida cotidiana y al cual nunca mas volveré a ver, pero quien a partir de ahora nunca podré olvidar. Como cuando en una película algún rasgo esencial del ser humano es revelado por los personajes secundarios. Lo que te contaré me hizo pensar en una frase leída la cual reafirmo aquí mismo  “todos en particular, ninguno en general”.


Llueve


Sucedió hace algunas semanas, una tarde en la que estaba sentado en la mesita de el bar de La Madrina, una de las mejores mozas/camareras que existen en el planeta tierra (pero ella merece una carta aparte) y mientras miraba las fluideces del caos descubrí a un hombre que venía desde el parque caminando en un sentido específico. Lo miré y pensé, "este hombre es un tipo común caminando hacia algun punto, nada en el se muestra maravilloso" y por tal motivo me cuestioné a mi mismo, entonces detuve mi mirada en el y me di cuenta cuan equivocado estaba.

Vestía camisa roja manga corta, de una tonalidad cercana al color de una mancha de cereza (fantástico color, que a su vez por supuesto me recuerda al vino, o a las moras, en fin un color universal), combinaba con un pantalón negro de vestir y alpargatas negras. Su pelo de prominente frondosidad y grosor habría sido negro, hoy aún intacto en virilidad, se lo veía siguiendo los vestigios del tiempo convirtiéndolo en un verdadero canoso en progreso.  Por la disposición de su peinado, parecía haberse levantado de una siesta en el parque. Su cuerpo era robusto con panza feliz.
Así es, vi a este hombre llegar caminando a un punto de intersección de avenidas y calles que resulta que no es cualquier punto, lo llamo “la isla” (se trata de un fragmento triangular pequeño, sin palmeras ni agua, solo cemento) es un espacio de nexo, de transición. Todos lo usamos necesariamente sin prestarle atención (como en todo acto cotidiano), pero ese sitio tiene algunas características particulares: te hace sentir algo especial, ganas de estar, pero queres irte de allí; es practico pero incomoda, genera vértigo pero allí estas seguro, tenes una visión justa y amplia de todos los rumbos y alrededores lo que te incita a inventar riesgosas formas de cruzar las calles en amplias diagonales.
En La Isla se encontraba él, no quería cruzar en ninguna dirección, solo estaba allí, parado en una de sus puntos mas salientes, mirando al sureste. Solo eso, y mas que eso, no estaba esperando cruzar, parecía estar buscando o esperando a alguien (en definitiva la fuerza que promueve ambas acciones es originada desde el mismo centro) sin desesperación, solo como la actitud natural. Me quedé mirándolo, haciendo presente las preguntas probables en relación a un desconocido: ¿a quién?, ¿porqué?, ¿cuando? ¿cómo?, ¿encontrará? ¿será encontrado?, en fin; entre la curiosidad e imaginación se hizo presente una certeza cotidiana: siempre estamos buscando/esperando a alguien (o algo) y no se trata de insatisfacción sino de otra cosa, ligada al movimiento, como si fuera el instinto que nos mueve sobre alguno de los ejes.

De golpe, se impuso en mi un impulso fraternal, me levanté y fui a su encuentro, naturalmente, sin ninguna aceleración caminé hacia esa dirección, como lo haría normalmente aún sin haberlo visto, llegué a la isla y me paré a su lado mirando hacia el mismo sitio y durante un rato miré sin objeto a la nada fértil. Entonces  fue cuando cruzamos miradas que le hice un gesto de asentimiento, mínimo, silencioso (“amigo, lo entiendo, sepa que no esta solo").
El se quedó mirandome, algo sorprendido o mejor dicho desconcertado, aun así  y sin haber cruzado palabra alguna nos entendimos.  Muchas veces olvidamos que el entendimiento es mas que la suma de palabras, y estar en la calle se basa fundamentalmente en esta forma sabia de comunicación entre las personas: el entendimiento entre los cuerpos. Eso fue todo, y no es poco.
Todo siguió su curso natural o forjando un curso nuevo quien sabe, pero el decidió caminar nuevamente en sentido del parque y yo me quede allí mismo un rato mas, hasta que volví a mi mesita del bar, cargado de esperanza.

Querido amigo, la fugacidad del tiempo se solidifica en la significancia que obtienen estos instantes, los cuales a su vez nos mezclan a las personas; y son a su vez los que simbolizan la esencia del ser humano:

Un hombre con una camisa rojo cereza, parado en una isla entre el vigoroso fuir de los cruces de avenidas y calles, mirando hacia algun punto buscando/esperando a alguien, o algo, o simplemente pensando en su destino mas próximo,  o quizas, en nada en particular…

Brindo por las piedras que esconden diamantes!
Por que buscar nos da esperanzas
Por la sabiduría y la verdad manifiesta en los “personajes secundarios”, en definitiva ¡por el hombre de la camisa rojo cereza!

Salud!
Hasta pronto!

El Crudo

pd. "La isla" nunca volvera a ser la misma, siempre que pase por allí haré presente mis búsquedas, esperas y esperanzas;
pd2. Con respecto a la camisa, quiero una de ese color.
pd3 ¡Hércules!

lunes, 24 de septiembre de 2012

CARTA AL DESTINO 16 : “ Siguiendo la huella”


Barracas, 22 de Septiembre 2012


Querido Amigo,

Se que estas últimas cartas no son de ágil lectura.  Si estuviera en una cornisa no la lanzaría, te la leería tan fuerte como un grito. Porque estas cartas son escritas así mismo, gritando.

Sigo una huella profunda, ¿acaso un ser tan pequeño en este Universo puede dejar un rastro tan hondo? Por donde miro esta su sombra. Pero la luz engaña a la vista, encandila, adormece, no debo confiar en lo que mis ojos ven, debo seguir el rastro de la Luna, ella vibra en la frecuencia del Tiempo, ella develará el origen de las pistas.

Sigo y pienso en la Naturaleza, como lleva y trae según considere que encuentra equilibrio. La vida transcurre según sus designios, es la verdadera Madre. Por ello cuando existe un ser que irradia tanta luz que compite con el Sol, este se enfada y debe devorarlo. ¿Acaso esto le habrá sucedido a Hércules?.  No creo, con su astucia, se las debe haber arreglado para suavizar su ira. Siempre tuve la intuición que Hércules no era solo de este presente, sino que en su pequeñez acarreaba todo el pasado y el futuro, aunque solo estuviera >ahí< moviéndose en sus patitas, comiendo, y acompañándome desinteresadamente en este mundo de los humanos.

Mientras camino dejo pasar el nudo en el pecho. Estoy materializando este vacío mientras el cuerpo busca equilibrio en su tensión con la mente. Es la ley de la Subsistencia: “hay que saber sumergirse en las profundidades y saber volver a la superficie”. La vida esta >aquí y ahora<, lo sucedido ya es cicatriz aunque se que esta nunca cerrará del todo. La memoria del Cuerpo hará que vuelva a doler en momentos determinados. Es la ley del Olvido: “la única muerte es el olvido, no se olvida a quien se ama”

Sigo el rumbo y siento que estoy cerca de recuperar la calma. Pero cada acto cotidiano me genera un gran esfuerzo. Mi cuerpo olvida que esta triste aunque mis ojos están cansados, mi espalda esta curva y tiesa, mis manos arrugadas, mis uñas se quiebran; siento la piel seca, tomo agua y no dejo de tener sed, siento hambre, mucho hambre. Es el vacío, el temible vacío seco.

De golpe vi un destello dorado y me trajo nuevamente a la conciencia del cuerpo.  Aquí estoy. Cualquier acento que muestre una diferencia revuelve mis entrañas. ¡como me atrevo a olvidar!, ¿como puedo dejar ir a mi amigo?.

Ninguna otra persona sabe que nos unía un lazo cargado de sutileza, tan fuerte y flexible como la seda de la araña. Quizás alguien de mi mundo supiera que Hércules es mi gran amigo, y que me ha dejado un vacío del tamaño de lo que no se puede nombrar; también se lo que me diría: “algún día debo dejarlo ir”, si, no hay que resistirse a lo que es Naturaleza.

Ahí nomas recupero la voluntad del cuerpo, sigo adelante, la huella se hizo brillante. He de buscarlo en aquello que le dio origen, Hércules es del color de la noche, hacia allí me dirijo. Creo que este momento es solo un rulo del tiempo que me oculta su cuerpecito, como un pliegue de sábana y Hércules entre medio. En algún momento de error, la misma Naturaleza (que a veces también se equivoca) me dejará encontrarlo.

Sigo apasionadamente construyendo el castillo que algún día se convertirá en fuego.

Debo atravesar el miedo a la oscuridad, este tránsito es en soledad; aunque mi instinto sabe de subsistencia, la soledad es imposible.

El Crudo